Los métodos para robar datos de tarjetas de crédito o débito y estafar a los usuarios son cada vez más avanzados y variados. Llevar la tarjeta en el bolso o bolsillo o no llevarla se convirtió en un dilema sobre el que no hay demasiadas certezas. A la distancia o de forma presencial, los estafadores pueden vulnerar los datos personales, lo que representa también un peligro para las finanzas.
Salir del endeudamiento: qué hacer cuando no puedo pagar ni el mínimo de la tarjeta de créditoPor eso, un método para resguardar esta información propone envolver las tarjetas con papel de aluminio. Esto permite resguardar los datos y mantenerlos bajo seguridad. No se trata de hackeos, sino de una barrera física coherente con el resguardo. El método apunta a evitar el llamado skimming inalámbrico.
Tus tarjetas están expuestas al skimming inalámbrico
El skimming se produce cuando dispositivos instalados de forma ilegal en cajeros automáticos, terminales de venta o estaciones de servicio capturan los datos de las tarjetas y registran las contraseñas ingresadas por los titulares, según explica el FBI de Estados Unidos. Los datos son usados para crear tarjetas de pago falsas y hacer compras robando el dinero de las víctimas.
Se estima que el desvío de fondos de tarjetas de crédito cuesta a las instituciones financieras y a los consumidores más de mil millones de dólares al año. Aunque hay contacto con las tarjetas, su dueño puede ni siquiera notarlo. Las cámaras estenopeicas instaladas en torno a los cajeros automáticos registran el PIN que introduce el cliente.
Los dispositivos que sirven para robar esta información pueden estar instalados en cualquier punto de venta que implique pagos, como supermercados, tiendas de conveniencia o establecimientos comerciales.
Papel de aluminio para evitar robo de datos
El diario La Nación explica que las nuevas tarjetas de crédito tienen tecnología RFID, es decir, de identificación de radiofrecuencia. Esto facilita los pagos contactless –sin contacto– mediante ondas de radio. El papel de aluminio funciona como un escudo para proteger las cuentas. Es una barrera electromagnética que impide que esta tecnología pueda usarse para el robo.
El aluminio es un material conductor, por lo que bloquea y dispersa las señales que pueden intentar leer los datos de las tarjetas. Su efecto evita que las ondas emitidas por el chip sean leídas y que los dispositivos obtengan sus datos.